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En el 2002, fue muy obvio para el liderato de las iglesias la necesidad de tener una clase nueva en la escuela dominical. Dicha clase, denominada la clase de Aldergate, comenzó en septiembre, Áy un año después, ésta creció en tamaño y sus miembros fueron asumiendo el liderato! Cada semana los miembros traían a sus amistades a la clase y se reunían para orar, jugar y aprender sobre la fe cristiana más profundamente. ¡En un año, la clase de Aldersgate se ha convertido en una comunidad cristiana vigorosa!
La clase de Aldersgate
La clase de Aldersgate se convirtió en una comunidad de fe en un período muy corto. Por lo que esta experiencia puede ayudar a clases, grupos, y comunidades de su iglesia. A continuación se describe sus comienzos. Durante la primavera del 2002, luego de haber tomado la clase de Discipulado 101, cuatro jóvenes y una pareja recién casada de mediana edad, querían continuar reuniéndose, pero no en una clase existente de la escuela dominical. Durante el verano, el superintendente de la escuela dominical de la iglesia, guió a las seis personas a formar una nueva clase. La iglesia oró a diario para que Dios congregara a las personas de esa nueva clase, las cuales ayudarían a avanzar la obra de Dios en el mundo. En agosto, varias personas, de 20 a 30 años de edad, fueron invitadas en persona y por escrito, telefonemas y por correo electr—nico para asistir a una parrillada. La pareja de edad mediana, con talentos de hospitalidad y nutrición, sería compañera de clase y varios maestros(as) fueron reclutados para los domingos durante el otoño.
Desde un principio, la clase se enfocó en la formación de la fe y la espiritualidad apropiada para la edad del grupo y las demandas del siglo 21. La clase se concentró en encontrar el balance perfecto para la actividad espiritual y social, la cual incluyó desde risa hasta preguntas para la reflexión. En un mes, la referida pareja, solicitó ayuda sobre cómo tratar con las personas atraídas a este nuevo grupo por razones sociales. Es un desafío aceptar a las personas tales como son, conectarlas con Dios, nutrir su fe y enviarlas al mundo cada semana. Un maestro presentó un rito para la apertura de la clase. Él encendió una vela con el prop—sito de enfocar la atenci—n y recordar la presencia de Dios en sus reuniones como cristianos(as). Los miembros de la clase ahora continúan ese rito, comparten sus alegrías y preocupaciones, y luego presentan la clase a Dios en oración. Algunos miembros de la clase, actúan como anfitriones, mientras que otros se comunican con los miembros que están ausentes. ¿Puede usted pensar en ejemplos de ritos para los grupos en su congregación?
El liderato compartido
La gente joven conoció una variedad de miembros de la iglesia, quienes se turnaron como maestros(as). Estudiaron la Biblia, aprendieron acerca de la iglesia y asuntos sociales, y exploraron asuntos sobre las relaciones. Las clases abiertas a la participación y al diálogo fueron las más populares. Así los miembros aprendieron a expresar sus ideas y la vez a confiar y respetar las ideas de los demás.
La pareja, antes mencionada, fomentó el desarrollo de las relaciones por medio de reuniones a mitad de semana, para la planificación de actividades sociales y proyectos de servicio. Como respuesta a esta iniciativa, los miembros de la clase ofrecieron sus intereses y talentos para la organización de actividades y proyectos.
¿Cómo comparten las personas de su congregación sus talentos e intereses los unos a las otras? ¿Acaso su adiestramiento como maestro(a) incluye un énfasis en formular preguntas que invitan al diálogo?
En un nivel más amplio de la comunidad de fe, la iglesia, los miembros de la clase de Aldersgate se han asociado con una clase de adultos mayores para cultivar las relaciones y el aprendizaje intergeneracional. Esta clase también ha organizado compañeros(as) de oración para apoyar el viaje de los jóvenes misioneros. Ellos se unieron en un retiro de vida espiritual, con un guía espirital que presentó temas relacionados a la comunidad. Ellos hicieron preguntas como por ejemplo: ¿Quién es Dios? ¿Quiénes somos? ¿Quiénes somos con Dios? ¿Quiénes somos los unos a otras . . . con Dios? El contexto de una verdadera comunidad permitió el compartir la fe de manera profunda.
Luego de un año, más de 40 miembros trabajan en un pacto, forjado de un año de convivencia, aprendiendo a confiar y en buscar cómo vivir en comunidad. Los miembros de la clase están explorando ideas de compromiso, lealtad, obediencia, responsabilidad y membresía en comunidad. Ellos(as) están reconociendo cómo Dios hace pacto con las personas.
El compartir la fe, la formación de fe y la comunidad son tres hilos que se entretejen fuertemente para hacernos el pueblo de Dios.
Betsey Heavner es educadora cristiana y Directora de Formación de Líderes Congregacionales de la Junta General
de Discipulado de la Iglesia Metodista Unida, Nashville, Tennessee.
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